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Hemos probado el Moto Z Play: otro buen terminal en tierra de nadie

Hemos probado el Moto Z Play: otro buen terminal en tierra de nadie

Clase media vitaminada, pero sin valor añadido sobre terminales 100€ más baratos.

Lenovo ha querido poner algo de color en la IFA más descafeinada que se recuerda, y lo ha hecho sacando la versión “Play”, ya tradicional en su catálogo, de uno de sus terminales más recientes: el Moto Z Play, que llega para hacer grande a la clase media de la telefonía, con ciertas aspiraciones.

Su procesador es el Snapdragon 625, a quien acompaña con una pantalla Super AMOLED Full HD de 5.5 pulgadas, cámara trasera de 16 megapíxeles, frontal de 5 megapíxeles con gran angular y flash, 3 GB de RAM, 32 GB de almacenamiento, ranura microSD, y lo más llamativo: una batería de 3.300 mAh con carga rápida, que según Lenovo permitirá una autonomía de hasta dos días (50 horas).

Frente a la carencia del Moto Z, la inclusión del jack demuestra que la industria tardará en desecharlo.

Frente a la carencia del Moto Z, la inclusión del jack demuestra que la industria tardará en desecharlo.

En el apartado de software, como cabía esperar pese a la unión de Lenovo y Motorola, se mantiene la pureza de Android a la que estamos acostumbrados, y es lo más aplaudible del terminal. Parte de Android 6.0 Marshmallow, pero actualizará pronto a Nougat, según responsables de Lenovo.

Los añadidos sobre AOSP continúan siendo muy útiles, sin restar rendimiento. Moto Assist o Moto Active Display son dos de los ejemplos del valor añadido que Lenovo aporta a Android. Siendo así, y según una breve prueba, el rendimiento no puede ser mejor. Todo se mueve con fluidez y optimizado para exprimir su decente pero modesto Snapdragon 625. No obstante, en ese sentido, y considerando el precio, se echa de menos un chip superior, como son los Snapdragon 650 y 652.

El toque premium a lo Galaxy S es de lo mejor del terminal. La protección eso sí, puede quedarse corta en caídas.

El toque premium a lo Galaxy S es de lo mejor del terminal. La protección eso sí, puede quedarse corta en caídas.

Frente al Moto X Play al que sucede, se puede hablar de un gran salto cualitativo. Con este terminal, salvando las distancias, nos encontramos frente a un producto que tiende más a Galaxy S6 que a Moto G, y eso no es poco. En mano se siente muy cómodo gracias a su acabado metálico en los bordes laterales y a la trasera de Gorilla Glass 3, que no es novedad y tenderá a romperse en caídas, pero sigue defendiéndose como un factor de construcción premium.

El mod de cámara Hasselblad aporta relevancia a este gama media, pero hablamos de 300€ por un accesorio.

El mod de cámara Hasselblad aporta relevancia a este gama media, pero hablamos de 300€ por un accesorio.

El problema para Motorola, como ya le pasó con el propio X Play, es que ha lanzado el producto en un mercado muy saturado, y en mi opinión, muchos euros por encima de lo debería costar. Hablamos de que, con un coste 100€ superior a la competencia directa, no llega a codearse con la liga del OnePlus 3, ZTE Axon 7 u Honor 8, todos ellos con hardware que nada tiene que envidiar, sobre el papel, a terminales de 300€ más. Hace dos años, el lector de huellas le habría aupado a ser considerado por encima de su gama, pero hoy ya no. Y si los mods no funcionan comercialmente en la gama alta, en la media tenderán a hacerlo menos.

Motorola ofrece un hardware que funcionará muy bien y brindará una buena experiencia de uso, pero que no será suficiente para juegos exigentes. Se perdonaba en el Moto G de 2013, pero no en este rango de precio. Ahora bien, si lo que se precisa es un terminal eficiente, con buena construcción, que esté a la última en “innovación” modular, este Moto Z Play puede ser para ti.

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